Querido árbol, ahora que yaces roto en mil pezados en ese contenedor quiero pedirte perdón... No sé cuantos años tendrías, pero por el grosor del tronco y la época en que se urbanizó la calle creo que serían unos cuarenta o cincuenta, más o menos la edad que tengo yo. Mientras escribía te veía, te levantabas majestuoso y el sonido de tus ramas y hojas bailando con el viento como orquesta mágica me inspiraba... Ahora veo y escucho otros árboles, algo más lejos pero tú ya no vives... En algún despacho se decidió que había que reurbanizar la calle y había que "talar", yo digo arrancar de la vida, unos árboles para que una vez esté todo acabado quizás se vuelvan a plantar otros, que ojalá no corran la misma suerte que tú dentro de unos cuantos años...
Tengo que reconocer que te consideraba mi árbol ("mi", palabra que me gusta poco), quizás fuera porque eras el más cercano que tenía, quizás porque permitías que esos pajarillos me obsequiran con sus voces... ahora mismo solo siento pena, pena de mi mismo, porque formo parte de una especie animal que se cree Dios, nos creemos que podemos decidir sobre otras formas de vida sólo porque nos resulta cómodo, bonito, o simplemente porque nos apetece. Ahora mismo me pregunto cuántos árboles como tú habrán sido sacrificados para un uso egoísta de uno o de varios humanos, y por qué no podemos respetar las otras formas de vida que nos rodean pues ninguna tiene más derecho que otra para vivir...
Algún día escribiré un libro, libro cuyas páginas es posible que sean parte de esa madera que ahora yace muerta en ese contenedor, y tú tendrás un capítulo en ese libro... Sin vosotros los árboles, nosotros, los humanos no existiríamos, en cambio vosotros sin nosotros sí, y seguramente llevarías una vida mucho más plácida...
Querido árbol, ahora cuando salga a la calle volveré a tocarte, lo haré cada día hasta que ese contenedor ya no esté, entonces es posible que se me escapen unas lágrimas como las que se me escapan ahora, pero es que tu tenías derecho a vivir y alguien el algún despacho decidió que no. Y yo no hice nada por evitarlo, simplemente un día llegué a la tarde y ya no estabas... pero me quedo con esos tiempos que me regalaste, con eso y con la pena de saber que ya no eres "mi árbol"... Querido árbol nos volveremos a encontrar sobre esas hojas que ahora yacen muertas en ese maldito contenedor, hojas que tu me regalarás algún día en forma de papel para que yo escriba en ellas sobre ti...
Querido árbol, yo tengo más suerte que tú, de momento no hay ningún ser que se crea superior a mi y que pueda decidir sobre mi vida... pero nunca se sabe, quizás algún día venga alguno de otra galaxia y entonces sabré lo que tu sentiste mientras te "mataban"...
PAZ Y AMOR para todos, sobre todo para ELLOS...
PD: ELLOS... también son los árboles,
MANICOMIO 257
Hace 5 horas